ciel tombé
Tras explorar los bajos de Shibuya, Hatakeyama Naoya vuelve a las profundidades. En esta ocasión a las de París, ciudad que define como un enorme queso gruyere (no conocerá Madrid) repleto de espacios subterráneos en donde el cielo se cayó. Rememorando las famosas fotografías de Nadar de finales del siglo XIX, Hatakeyama retrata con su particular estilo el interior de estos espacios cerrados, que muchas veces afloran en la búsqueda de cimientos.

De nuevo en la galería Taka Ishii, esta nueva serie de agobiantes espacios cerrados, se completa con unas fotografías de la superficie de Paris destinadas sin duda a crear postales. Tópicas y anodinas fotografías de Paris que restan credibilidad al resto de la colección, y que hacen de su paseo por las catacumbas una mera casualidad descubierta de “turisteo” por París. Hasta la Torre Eiffel tiene cabida en esta colección.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |fotografía arquitectónica japonesa
Resulta dificil establecer el momento en que la fotografía de edificios dejó de ser una tarea meramente documental, a ocupar una especialidad artística dentro de la fotografía junto a otras disciplinas como el retrato, el paisaje o la fotografía de moda. Pero sin duda fue una disciplina que nació al mismo momento que la cámara obscura. Las exposiciones exageradamente largas de las primeras fotografías y daguerrotipos convirtieron la tarea de fotografiar edificos en una tarea más placentera que pedir a las personas que posaran inmóviles durante una hora. Aunque para muchos, fueron las fotografías de Bernd y Hilla Becher a mediados del siglo XX las que realmente trascendieron la barrera documental. De una forma casual, las fotografías documentales sobre estructuras y edificos alemanes se convirtieron en iconos, en fotografías que emanaban en sus formas geométricas misterio y belleza.

La exposición en el Teien Art Museum indaga en las relaciones entre fotografía y arquitectura en Japón. Como no podía ser de otra forma, la fotografía de edificios nació en el mismo momento en que las primeras cámaras fueron introducidas en Japón, a través del asentamiento holandés de Nagasaki. La primera fotografía que se conserva de un edificio japonés corresponde al castillo de Kumamoto, y nace de una comisión documental creada por el clan Satsuma, para la preservación de monumentos. En una época en la que todos los castillos que se conservan en Japón han sido reconstruidos o construidos totalmente de nuevo, ver como eran originalmente sorprende por dos motivos: por su localización, rodeados de una maraña de casas que nada tiene que ver con los parques que les rodean actualmente; y por su forma, de grandes estructuras de madera combada, que sobre la rígida base de piedra parecen a punto de desplomarse. En parte también debido a una deficiente conservación fruto de un prolongado periodo de paz.
Aparte de las curiosidades documentales de edificios ya extintos o de edificios vistos hace cien años, como las sorprendentes fotografías de la Ciudad Prohibida de Pekin tomadas por un fotógrafo japonés a principios del siglo XX; la muestra sirve para marcar el verdadero comienzo de la fotografía artística arquitectónica japonesa en nuestros días, y de la mano de tres fotógrafos a los que se homenajea: Sugimoto Hiroshi, Hatakeyama Naoya y Aoki Jun. Tres fotógrafos que trascienden la inmovilidad de los edificios, para mostrarnos que en sus líneas y vértices se esconde una belleza que sólo se muestra a través de la lente.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |funeral
La última exhibición de Wakagi Shingo es además el último homenaje a su fallecido abuelo. Desde el momento en que llega la ambulancia para trasladar el cuerpo ya inerte de su abuelo, Wakagi nos muestra las interioridades de un funeral japonés, y de toda la pompa que le rodea. Su cámara capta desde los momentos más tristes y solemnes, hasta aquellos momentos en donde aún cabe lugar una sonrisa al recordar alguna anécdota graciosa. Una colección de fotos a color sin ningún artificio, similares a las de cualquier otra familia, que parecen mostrarnos la cotidianidad de un acto que llega a todos por igual, y que de alguna forma nos iguala. Bonito homenaje.

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6x7
"Araki 67 years old, a counterattack of 6 x 7 cameras and film photographs against digital photography. A counterattack of a girl with muscular dystrophy, against ordinary girls. A counterattack of an ugly girl against a beautiful girl like an announcer. As for 'Beauty' spoken, this is like a fixed illusion that someone has developed. After all, I want to take photographs of “real women," lives full of faults and with a dirty side. That's why I have been taking such women for a long time."
Nobuyoshi Araki
Coinciden dos exhibiciones de Araki. Una en la Rathole Gallery, llamada "Flor de Amor" (愛ノ花), y que son fotografías de flores en balnco y negro. Y la otra y quizás más importante, es la exhibición homenaje que la galería Taka Ishii le ha dedicado con ocasión de su 67 cumpleaños. La cifra no es casual, ya que corresponde a las medidas del formato del que Araki es quizás el más ilustre representante, gracias a las maravillosas fotografías que salen de su Pentax 6x7.

Aprovechando la efemérides, la veterana revista de fotografía "Asahicamera" solicitó a Araki colaboración para preparar un número homenaje al formato 6x7. Para el reportaje por los solitarios callejones de Sugamo -tan cercanos a donde vivo-, además de su Pentax 6x7 cargada con película Kodak Portra 160VC para fotografía de interior y retrato; utilizó una Mamiya 7 con Fuji Velvia para las fotografías exteriores. Sugamo no es Shinjuku, por lo que Araki en un medio que no es el suyo busca con sus fotografías unos rasgos que no son los de la esencia de Sugamo. Sus fotografías de exteriores son bastantes mediocres, aunque por suerte el reportaje se arregla un poco cuando se centra en algunos retratos de mujeres de un snack-bar de la zona.
Con todo, excelente idea la reinvindicación de un formato que para muchos carecía de la rotundidad artística del cuadrado 6x6, y para otros, era un paso innecesario cuando se trabajaba con el formato 4x5.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |記録 第6 // record #6
En 1972, al tiempo que Moriyama Daido se ganaba la vida como buenamente podía trabajando para revistas como Playboy, decidió sacar una especie de fanzine costeado por el mismo, en donde tuvieran cabida sus trabajos más artísticos, a modo de válvula de escape de un trabajo no siempre lo sufientemente creativo. La revista la llamó simplemente "Registro" (Kiroku), y en su peculiar blanco y negro, tuvo una corta tirada que en la mayoría de las veces apenas llegaba más allá de su círculo de amigos. Cuando con la crisis del petróleo del 73 los costes de autoproducción doblaron su precio, Moriyama abandonó un proyecto que sin plazos definidos había conseguido llegar hasta el número cinco. Para algunos críticos, el que Moriyama no retomase su revista fue debido a que cada vez más iba involucrándose en proyectos más creativos, y no necesitaba de otro medio de difusión. Sin embargo, para Moriyama la razón era mucho más simple: no le apetecía continuarlo. Sin ninguna razón en particular.

Cuenta Moriyama que estando en el Café Huit de Shinjuku con su colaboradora Nagasawa Akio, esta le sugirió de forma casual retomar Kiroku. Tras dudar unos instantes, le pareció una buena idea y el número seis salió de imprenta en Noviembre del 2006, más de treinta años después del último número y como si nada hubiera pasado.
Con motivo de la reaparición de Kiroku, la pequeña galería alojada en la excelente librería Nadiff, montó una exposición en torno a las fotografías de este último número de Kiroku, asi como un coloquio con Moriyama al que tuve oportunidad de asistir. Es Moriyama bastante parco en palabras, y muy reflexivo en sus respuestas, creando unos silencios mientras las medita que sin duda causarían exasperación a culaquier interlocutor poco experimentado. Habló principalmente sobre como se gestó la revista, y sobre como era el joven Moriyama de hace treinta años. Desveló también algunos de sus próximos proyectos, como el inmimente comienzo de su primera retrospectiva en Europa , que empezará en Marzo en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Exposición sobre la que dió algunos detalles sobre la organización de un espacio fraccionado y hermoso, debido a las celdas del ya rehabilitado Monasterio de la Cartuja. En el turno de preguntas habló sobre técnica, y desveló como la única cámara que ha comprado personalmente en toda su vida fue una vieja Asahi Pentax, aunque aclaró que para él cualquier cámara analógica le vale.

Y tras la interesante charla, firma de ejemplares y alabanzas para un excelente fotógrafo que en mi opinión se encuentra en el ocaso de su carrera, como demuestran sus últimas exposiciones incluida la de este Kiroku, que no deja de ser más de lo mismo sin aportar nada nuevo, ya no sólo en cuanto a técnica (irreprochable) pero si en cuanto a tema. Sus últimas series en torno a Buenos Aires o París, o sus recientes coqueteos con la moda, no son más que estrategias para vender la marca Moriyama. Trabajos totalmente prescindibles si los comparamos con el grueso de un trabajo que le coloca, sin la menor duda, como uno de los mejores fotógrafos japoneses contemporáneos.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |light and shadow / first there was light
El problema del Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio es que inexplicablemente, no cuenta con una exhibición permamente en donde mostrar sus fondos, y se tiene que recurrir a forzadas exposiciones temporales -más lucrativas quizás- con la excusa de sacar a relucir una colección que de otra manera sólo cogería polvo en los sótanos del museo. Es lo que pasa con esta nueva exposición que con el poco original título "Luces y sombras", trata un tema bastante trillado en la historia de la fotografía.
Si el tema es de por si un cajón de sastre en donde cabe cualquier fotografía, la selección ha demostrado ser bien poco original. Algunas de las fotografías, como por ejemplo la serie de Man Ray o de Moriyama Daido han sido mostradas ya cientos de veces, y experimentos como el de buscar las sombras de personajes famosos, o el de las fotografías utilizando espectros de luz diferentes, simeplemente en mi opinión no deberían ni siquiera tener cabida en el museo.

Las únicas fotografías que merecen la pena, son las pertenecientes a la serie "Heliography" de Yamazaki Hiroshi, un fotógrafo obsesionado con largas exposiciones de paisajes solares, en donde el paso del sol se observa como una costura abierta y brillante que parece fracturar el cielo en su lento caminar. La serie elegida para esta exposición pertenece a una serie en blanco y negro, en donde las líneas marcadas por el sol parecen mucho más enigmáticas si cabe.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |draftsman´s pencil
"In the process of thought being embodied as a form, no doubt the hands of contless people drew lines on a piece of white paper. In order to lead a better line, in order to overcome a hardship then and there, human beings must have imagined the ideal form and tried drawing many a line. All the lines I see in the actual city are based on lines drawn in such a way. The lines in the city, however minute they may be, should all be filled with a human volition"
"Tracing Lines" - Hatakeyama Naoya
El Museo de Arte Contemporáneo de Kamakura ha organizado una interesante exposición sobre Hatakeyama Naoya, que bajo el título "El lápiz del dibujante" recoge no sólo algunas de sus series más famosas, sino también nuevos trabajos y fotografías inéditas rescatadas para la ocasión. El título de la exposición hace indirectamente referencia al que fue el primer libro de fotografías de la historia, "The pencil of Nature" de W.H.F Talbot publicado en 1844. Libro que por alguna extraña razón siempre ha estado incluido en el discurso de varios fotógrafos japoneses (ej. Tomatsu Shomei, "Pencil of the Sun"), hasta el punto que una de sus ediciones originales ha sido recientemente incluida y exhibida por el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio. Si para Talbot el fotógrafo actúa a modo de artista que con su cámara repasa los contornos de la naturaleza, para Hatakeyama. un fotografo urbano, son las líneas y planos de los edificios los que debe retratar, por lo que se convierte en un dibujante que simplemente reinterpreta las líneas previamente trazadas por otros. Takagi Jinzaburo, famosos activista en contra de la energía nuclear, decía que cuando se encontraba particularmente enfermo, encontraba las líneas artificiales y los planos "insoportablemente repugnantes". Este comentario caló profundamente en un Hatakeyama que veía como alguién en el lecho de muerte, rehuía de cualquier creación humana encontrando sólo refugio en la belleza de una naturaleza, en la que al fin y al cabo pronto volvería a ella.
Some people may say "A photographer can just keep praising the beauty of nature". However, to a photographer that has already decided to focus on cities, such a comment is to no vail. A poster of a natural landscape hung in a sickroom may provide temporary comfort to someone in his death hours, but that too is part of the city and not real nature

Para esta exposición, digno de mención merece la recuperación de la serie "Maquettes / Light" exhibida en el 2002 en el Museo Nacional de Arte de Osaka, en donde a partir de fotogrfías en blanco y negro de ernormes edificios colmena, ilumina desde dentro sus destellos para crear una curiosa instalación en donde la luz al emanar añade una realidad más profunda a la fotografía. En cuanto a las nuevas fotografías, excelente e intrigante me pareció la del edifio de Dentsu del arquitecto Jean Nouvel reflejado en las no tan apacibles aguas nocturnas del cercano parque Hama-rikyu -sin duda uno de los más bellos parques de Tokio. Y curioso también el efecto visual causado por unas fotografías vueltas al revés, en donde el reflejo en las sucias aguas de los turbios canales bajo Shibuya (un tema clásico de Hatakeyama) crea un efecto fascinante en donde la realidad se embebe en lo que parece su propia imagen especular.

Untitled / Shiodome, 2004
Una exposición de visita obligada, de la que se ha hecho eco casa la revista "Casa Brutus" del mes de Marzo.
| Comentarios (1) | TrackBacks (0) |Resolution / Dissolution
Desde 1998 el Museo Nacional de Arte Moderno ha organizado una serie de exposiciones que bajo el epígrafe Photography Today, pretenden hacer un recorrido en torno a los nuevos fotógrafos japoneses, intentando agruparles en temáticas parecidas. La de esta tercera exposición gira en torno a una exploración de los difusos límites entre Sociedad/Público, Individuo/Cuerpo, Fotografía/Imagen. Un tema que poco se corresponde con las fotografías exhibidas, pero que queda muy filosófico a la hora de dar cuerpo y justificación a la exposición.

Ina Eiji, "Cover", 2005
La calidad de los trabajos presentados es bastante dispar, lo que dice buen poco del criterio del comisario de la exposición. Así por ejemplo, los trabajos de Suzuki Takashi y Kohgo Kenichi parece que son las obras del proyecto final de curso de alguna universidad de arte. Correcta técnica, poca originalidad y contenido plano. Siguiendo con el símil de la universidad, las fotografías sobre el mar de Asada Nobuo serían propias de un trabajo final de carrera. Algo más de profundidad, técnica más depurada, pero todavía carentes de fuerza.
Las fotografías de la periferia parisina de Ono Tadashi muestran edificios y calles desiertas, decrépitas y de una soledad que encaja a la perfección con el espíritu nómada de los habitantes de estas ciudades dormitorio. Edificios famosos como las excéntricas viviendas de la Avenida Picasso, que bajo la mirada de Ono se nos presentan muy diferentes a como los fotógrafos de revistas de arquitectura nos los presentan. Para Ono, el edificio se debe presentar junto a su entorno, que es en definitiva la correcta percepción de unos edificios totalmente fuera de lugar, que parecen ruinas de una catástrofe apocalíptica.
Ina Eiji es quizás el más contrastado de estos fotógrafos, ya que su serie "Watch", de cámaras de seguridad que nos observan en diferentes ciudades alcanzó hace tiempo cierta notoriedad y difusión. La otra serie presentada "Cover", de edifios en construcción/reconstrucción tapados por lonas y andamios muestra como a veces el arte se presenta espontáneamente, sin necesidad de recurrir a los excesos de Christo. Es además una fotografía de esta serie la elegida como "cabeza de cartel".

Kitano Ken, "Our face", 1999-2005
Y sin duda lo mejor de la exposición fue el descubrimiento de un fotógrafo del que hasta ahora no sabía nada: Kitano Ken. Sus retratos en blanco y negro logrados mediante la superposición de varios negativos de retratos de diferentes personas unidas por una profesión común, muestran rostros fantasmagoricamente definidos sobre cuerpos volátiles que acrecentan la perturbadora presencia etérea de estas fotografías. La serie se llama "our face" y es un intento etnográfico de catalogar el alma japonesa mediante arquetipos en los que no faltan desde el ama de casa, la colegiala, el jugador de beisbol o el sempiterno sarariman, que desprovistos de sus rasgos individuales, se nos presentan como una amorfa media social en donde sólo los rasgos del colectivo son perceptibles. Recomiendo un vistazo a las fotografías de su sitio web, ya que tanto sus fotografías urbanas como las realizadas en Mexico, conforman una excelente obra aunque escasa, por la que sin duda debería de ocupar un lugar más prominente como el fantástico fotógrafo que es.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |art capturing
De Sugimoto Hiroshi tengo pendiente el escribir un biopic en castellano en condiciones que haga justicia a este fotógrafo que pese a ser premio PHotoEspaña 2006, sigue siendo un gran desconocido en España e incluso en Japón, en donde el reconocimiento popular finalmente le llegó con la retrospectiva dedicada a su figura hace algo más de un año en el Mori Art Museum. Mientras encuentro el tiempo necesario para la realización de este filantrópico trabajo de divulgación de uno de mis fotógrafos favoritos, un pequeño e indigesto aperitivo del último trabajo de este fotógrafo.

Bajo el título "Art Capturing", la galería Koyanagi en Ginza alberga el que es el último trabajo de Sugimoto. Desconozco los detalles de esta exhibición, ya que ni en la propia galería pude encontrar algún folleto que explicase los motivos de las fotografías -explicaciones que en los trabajos de Sugimoto son tan importantes como la obra en sí-, y tampoco he podido encontrar referencia alguna en las revistas que hojeo habitualmente. Sin embargo, mi imrpesión es la de que esta serie carece de la originalidad y al belleza de sus fotografías, y aunque conservan perceptiblemente la huella de Sugimoto, estas últimas fotografías son un autoplagio usando dos principios ya anteriormente expuestos. En concreto, el de los edificios en un blanco y negro desenfocado y grisaceo de la serie "Architecture (1997-2002)", y el de la búsqueda de la belleza geométrica de planos y sombras de la serie "Colors of shadow (2004-2005)". El resultado es una reiteración de lo que algunos llamarán estilo Sugimoto, pero que carece de la fuerza del resto de sus series. Un trabajo de compromiso quizás, que espero que no sea sintomático del agotamiento creativo de este gran fotógrafo.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |aidoru
"Idol-singer. She is a personality-construct, a congeries of software agents, the creation of information-designers. She is akin to what I believe they call a 'synthespian,' in Hollywood."
William Gibson - "Idoru"
El de la modelo o actriz de turno posando con trajes de época o futuristas ropas en revistas de moda, como reclamo de originalidad no es algo nuevo. Son en estas sesiones cuando la imaginación del director artístico y la del fotógrafo vuelan libremente, y las modelos asisten a un divertido carnaval en torno a su persona, que ofrecerá una variada colección de fotos no habituales para delicia de los fans, y para prejucio de los diseñadores que no verán sus ropas publicitadas. El objetivo de este tipo de reportajes es ofrecer un resquició para justificar la moda como una disciplina artístiica, que en contadísimas ocasiones es capaz de liberarse del pulso del marketing.
Pero cuando son revistas de arte las que ofrecen este tipo de reportajes, hay algo que no termina de encajar. A veces son loables propuestas, como la que inaguró la sección moda y arte de la revista Artit, que de la mano del diseñador Tsumura Kosuke (cada vez menos diseñador y más curator) y de la hace un par de décadas prestigiosa modelo Yamaguchi Sayoko (ahora artista multimedia), intentaron dar un trasfondo teórico sobre la necesidad de este tipo de iniciativas. Poco tiempo después la sección degeneró en un escaparate de famosillas de postín con nula experiencia en pasarelas de categoría (aidoru), que veían su inclusión en una revista de arte la posibilidad de demostrar al mundo sus elevedas capacidades artísticas o sus interesantísimas opiniones sobre el arte, quedando al final en evidencia, e incluso indirectamente insultando al conciencudo artista de turno, que al menos se podría reír a carcajadas por las tópicas frases de esas modelos que en sus ratos libres pintan, escriben poesía, e incluso leen leen libros (!). Como lo oyen. Al final, la presencia de estas aidoru es la misma que la de las señoritas de interviú o del jueves, la de servir como reclamo para un puñado de masculinos compradores que poco le interesan todo lo que no sea contenido visual y atractivo.

El Museo de Arte de Yokohama, se ve que falto de ideas o buenas exhibiciones, ha pensado que el reclamo de las aidoru le reportarán beneficios, o al menos, visitantes deseosos de visitar una sucursal de Akihabara en Yokohama. La idea gira en torno a que las aidoru no son un producto de consumo, sino que piensan por si solas, son capaces de crear tendencias de moda por si mismas, y además, son arte. Sobran las palabras, pero antes de ver esta exposión de insulsas aidoru japonesas y demás caracteres femeninos de manga, recomiendo un vistazo al calendario Pirelli, que tiene más chicha y más arte.
Zeche Westfalen I/II Ahlen
«Could you take a photograph of a building that is scheduled to be tore down?" The request sounds like : "Could you take the portrait of a person who will die soon?" Just as a portrait of a deceased person is needed for people to reminisce about that person, an architectural photograph is needed to reminisce about a building which no longer exists. Another sense of nostalgia always comes to mind for the photographer who takes such a photograph ; the nostalgia for the original role of photography, "to serve to the memory of human beings," requested simply of him. He does not know why, but it makes him feel nostalgia for this»
Hatakeyama Naoya
Lo mejor de la que fue la última exhibición de Hatakeyama es el fragmento reproducido arriba que abría la exposición. Por lo demás, su último trabajo es una vuelta a uno de sus temas recurrentes (fábricas) acompañado del tufillo de ser un trabajo de encargo por parte de algún comisario alemán que vió en la demolición de una fábrica, la excusa perfecta para llevarse a Hatakeyama de viaje por Europa. El resultado son imagenes sin la fuerza ni la nostalgia habitual suyas, que sin embargo encajan a la perfección dentro del espacio de la galería.

No conocía este nuevo emplazamiento de la galería Taka Ishii, y la apuesta me pareció interesante. Un enorme almacén compartido con una empresa de transportes, en el que han incustrado varias galerías en las últimas plantas a las que se acceden por un enorme montacargas en el que cabría hasta un coche. Junto al río Sumidagawa, pero alejado de las habituales zonas de galerías, las galerias asociadas han apostado por disponer de amplios espacios a precios razonables, antes de pagar precios abusivos en algunos de los emplazamientos habituales. Un recorrido por sus plantas es suficiente para tomar el pulso al mercado de arte de Tokyo en sus más diversos géneros, compartiendo espacio con gente realmente interesada que se toma la molestia de ir a tan apartado lugar sólo por ver a su artista favorito. Espero que con el tiempo proyecten un café que de un aliciente más para pasar una buena tarde.
Casualmente pude ver en una de las galerías el trabajo de Jo Miki, y tras ver los originales me reafirmo en mis opiniones sobre esta fotógrafa.
| Comentarios (1) | TrackBacks (1) |watari
Ciudades encontradas en sueños. Así de rotundo es el título de la exposición sobre fotografía en el Museo de Arte contemporáneo Watari, situado en pleno corazón de Aoyama. O al menos bajo ese título se esconde la excusa perecta para mostrar los fondos fotográficos del museo, y aglutinar la obra de varios artistas en torno a su percepción de las ciudades. A priori, la lista de artistas exhibidos impresiona: August Sander, Man Ray, Rene Magritte, Robert Frank, Allen Ginsberg, Andy Warhol, Keith Haring... Por citar algunos de entre una multitud de artistas cuya presencia se reduce a un puñado de obras, muchas de las cuales no tienen mucho valor sino fuera por la firma que acompaña.
Afortunadamente, la exposición me permitió descubrir la obra de un fotógrafo, cuyo uso del blanco y negro y la distancia al fotografiar me resultó de una familiaridad que me atrapó por completo. Ya hablaré largo y tendido cuando termine de empaparme de las fotografías de Robert Frank.
"Teardrops", New Jersey, 1955 - Robert FrankEl otro descubrimiento de la tarde fueron las fotografías de Allen Ginsberg, y los pies de foto manuscritos por él mismo, en donde se entreve su buen hacer como escritor y su particular mirada de personas y objetos. En particular me quedó con la exuberante naturaleza atrapada en una barriada de Nueva York, y de una serie de fotografías tomadas, casualmente, con Robert Frank. Mención también merecen las pequeñas historias contadas a base de fotos por Duane Michals, o la decepción por la floja selección de Man Ray.
Ciudades capturadas por diferentes miradas en diferentes épocas, expuestas con mimo en un pequeño museo de particular encanto, y con quizás una de las librerías con una mejor selección en libros de fotografía que he visto en Tokio hasta ahora. Atrapado por las miradas ajenas, perdí el resto de la tarde deambulando por los alrededores de Aoyama, y sirviéndome de mi vieja Canon como ese otro ojo ajeno, acabé gastando fotos en una irreal comuna de edificios de los que ya documentaré en otra ocasión, antes espero de su segura demolición. Feliz descubrimiento.
| Comentarios (1) | TrackBacks (0) |Japan Graffiti II
"Most art of this type has unfortunately not survided. The majority is destroyed by zealous municipal officials who fail to recognise the artistic merit and historical value of daubing on walls"
La reciente exposición organizada por el museo de arte contemporáneo de Mito (en Tochigi), sobre la evolución del graffiti en Japón, ha causado gran revuelo en la prensa de arte especializada. Para los más permisivos, el graffiti todavía no ha alcanzado en Japón una popularidad ni un nivel suficiente como para que un museo estatal le dedique una retrospectiva, aun siendo el museo de Mito famoso por sus arriesgadas exposiciones. Pero el debate se ha centrado en un tema, que a estas alturas resulta caduco: ¿Es el graffiti un arte?
Una pieza abstracta en IkebukuroPara los que conciben arte como algo que puede exponerse en un museo, el graffiti no es un arte. Y en cierto modo tienen razón. Exponer una fotografía de un graffiti en un museo sólo muestra la fuerza visual de la pintura. Un graffiti es arte en el sentido de su ubicación y de su trascendescia en el espacio que ocupa. Es quizás la única manifestación de arte espontáneo o arte politizado libre de ataduras comerciales que sobrevive hoy en día, y transplantarlo a un museo o una galería de arte no hace más que banalizarlo. Al igual que un edificio con categría de obra de arte no debería de entenderse sin su interacción con el entorno, los graffitis deberían de ser reconocidos como tal, y en los númerosos libros sobre graffitis, las piezas deberían de ir acompañadas de un mapa con su localización. Sin embargo, la grandeza del graffiti es su transitoriedad y su adaptabilidad. Diferentes generaciones tapan viejos graffitis con nuevos graffitis sobre la misma pared, fiel reflejo de la fluidez cultural de las grandes ciudades. Por eso, estos libros de fotografías son archivos de tendencias y memoria sobre la evolución de un arte, que al ser impreso entra en una íntima unión con la fotografía. Tan importante como capturar la gama de colores del graffiti, es el mostrar su interacción con el entorno.
Stencils en unas escaleras en IkebukuroEl graffiti no puede separse de su dimensión política de "resistencia cultural". Desproveerlos de este significado los acerca a una cultura de consumo y reduce su expresióin artística a una categoría que desde luego no entra en los canónes del arte. Un ejemplo lo encontramos en el parque de Bosozoku en el distrito de Meguro de Tokio. En este parque, los graffiteros de lo políticamente correcto tienen el beneplácito de las autoridades y la categoría de cívicos voluntarios. Gracias a ellos, los impopulares graffitis cargados de significado político que llenaban el parque, han sido tapados por amables pinturas multicolor donde es posible hasta ver a algún pikachu, que de seguro tranquiliza a los padres de paseo con sus niños.
Desaparecido graffiti comercial que adornaba la discoteca Vuenos de ShibuyaNo es el único sitio legal en esta tan controlada metrópolis. En el distrito de Shibuya, desde marzo del 2004 una organización sin ánimo de lucro (komposition) se encarga de gestionar los espacios públicos que las autoridades habilitan para el "arte callejero", localizados en el parque Miyashita, los alrededores del río de Shibuya y Udagawacho entre otros. El otro espacio aceptado por el gobierno es el muro que se extiende junto a la autopista 16 bajo las vías del tren de la línea Toyoko a su paso entre las estaciones de Sakuragicho y Takashimacho en Yokohama. Un lugar que desde mediados de los ochenta ha sido respetado por las autoridades como un sitio de práctica.
Sin embargo, el graffiti es un acto vandálico que no respeta el espacio público. Y como tal debe de ser considerado como arte. Atendiendo a esta definición, el primer graffiti en Japón quizás surgió durante la II Guerra Mundial. En pleno esfuerzo militar, el raciocinio se alimentaba por el gobierno con grandes vallas con el eslógan zeitaku wa teki da (el lujo es el enemigo), que pronto fue modificado por espontáneos e inconformistas "graffiteros" con zeitaku wa suteki da (el lujo es maravilloso). Japón, tan influenciado por Estados Unidos, alcanzó su mayoría de edad e independecia a mediados de los 90, gracias a gente como Take Junichiro y Yamane Yasuhiro, que decidieron pintar las cajas de cartón donde se hacinaban los vagabundos en la salida oeste de la estación de Shinjuku. De golpe, los brillantes graffitis pusieron en evidencia el problema de los sin techo, que hasta entonces permanecían "camuflados" por un marrón que sólo causaba indiferencia a los trauseuntes. La visibilidad del problema incomodó a las autoridades, que decidieron trasladar el problema a lugares menos visibles, y desde luego, prohibir este tipo de arte que daba color a las chabolas.
Stencils y stickers en NakameguroActualmente, las mejores zonas para seguir la evolución del hardcore graffiti en Tokio, se sitúan en Nakameguro, Shibuya, Shinjuku e Ikebukuro. Un paseo por las zonas más alejadas de las correspondientes estaciones, revelará un mundo incipiente de tags, stencils, stickers y piezas, que se suman en una impagable galería de arte, fiel reflejo de la voz de la ciudad.
El material sobre el graffiti en Japón es bastante escaso, como corresponde a un país en donde todavía el elevado grado de civismo ha impedido el desarrollo de este particular arte urbano. El único libro editado hasta la fecha es el catálogo de la exposición "X-Color / Graffiti in Japan" en la Art Tower Mito Contemporary Art Gallery. Más material puede encontrarse en la red, en esta misma página o en algunas revistas:
Revistas sobre graffiti
- Kaze magazine
- Drawamok magazine (no se edita actualmente, aunque todavía es posible conseguir algún viejo ejemplar en librerías especializadas)
Revistas generalistas
- Studio Voice (febrero 2002)
- Gendai Shiso (octubre 2003)
- Art it (vol.3 no.4 2005)
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| Comentarios (12) |syabi
De visita en el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio.
uno. Hay una tendencia en el fotoperiodismo reciente que busca revolver las entrañas del espectador, función para la que no faltan masacres y guerras internacionales, muy del gusto de esos fotógrafos de la carnaza sin pudores. No son ellos los culpables, sino los directores de las agencias que piensan que con mostrar una realidad cercana al gore, es ya suficiente para tener una buena foto. O al menos asi piensa el jurado del World Press Photo de este año, al premiar a una serie de fotografías que deberían formar parte de una galería de los horrores. Aunque se pueden ver a los premiados a través de internet, impresiona más ver las fotografías en gran formato. Y aunque su contemplación puede revolver el estómago de más de uno, creo que el público japonés debería de estar obligado a ver estas fotos denuncia. La parcialidad de los medios japoneses es tal, que atendiendo a su versión, en Irak ya no muere gente y los yankees han vuelto a triunfar como adalides de la justicia. No sólo eso. Siguiendo la estela puritana estadounidense, es imposible ver en los informativos japoneses alguna imágen de esas que te quitan las ganas de comer mientras se ve el informativo del mediodía. La exposición es una ración de realidad informativa, que debería de ser incluida en los menus informativos japoneses.
La cárcel de Abu Ghraib reconvertida en zoológico fotografiada por John Moore. No den de comer a los iraquíes.
dos. No todo son desgracias humanas. De entre los ganadores, me quedó con las originales fotografías de David Burnett, ganador en la categoría de deportes de acción. En su cobertura de los Juegos Olímpicos de Atenas, rompió moldes fotografiando en blanco y negro y con una técnica que produce unas fotografías donde todo parece una gran maqueta a escala. Fabuloso.
No son figuras de plástico. Son personas vistas a través del ojo mecánico de David Burnett.
tres. La otra exposición es la segunda parte de un ciclo de exposicines programadas para conmemorar la histórica exposición de 1995 sobre la historia de la fotografía japonesa a cargo de este mismo museo. Mismas fotos pero distinto tema. En esta ocasión se basa en como la fotografía ha cambiado el punto de vista de la gente. Interesante recorrido histórico de la mano de los amplios fondos del museo, que permiten una visión global de la historia de la fotografía apoyada en las visiones de los mejores fotógrafos japoneses e internacionales. De este segundo bloque dedicado al proceso creativo, me quedo con las fotografías del gran representante del pictorialismo japonés: Kurokawa Suizan. A través de un proceso de pigmentación, las fotografías de Kurokawa adquieren la textura de una pintura monocroma, como modernas revisiones del estilo pictórico zen conocido como zenga. Pinturas y fotografías parcas en detalles nacidas del paisaje natural japonés, que sugieren estados mentales propicios a la meditación. Un ejemplo es la famosa pintura de Hasegawa Tohaku que acompaña a este diario en su margen derecho.
Kurokawa Suizan, fotografía de 1906
cuatro. Lo mejor fue un hallazgo en la tienda del museo. Tres volúmenes editados por el propio museo, que recogen la historia de la fotografía en Japón, desde el más antiguo darregotipo que se conserva de 1857 hasta 1995. Bilingües en japonés/inglés y con reproducciones de calidad, lo más sorprendente fue el precio: los tres volúmenes por poco más de 8 euros.
Kawada Kikuji. Bandera japonesa perteneciente a la serie "El mapa". 1960-65.ginzART
Para muchos, Ginza es el barrio del lujo. La famosa milla de oro de Tokio, se reparte entre este barrio y los alrededores del famoso cruce Omotesando-Aoyama. Sin embargo, Ginza es también el glamour y el recuerdo de un barrio que nació a imagen y semejanza de algunos barrios europeos. El mármol, la piedra y demás acabados elitistas han preservado alguno de los edificios más antiguos y emblemáticos de Japón, que aún se conservan. Un vistazo a algunas de las fotografías y películas antiguas de Japón, y sólo la fisonomía de Ginza es visible entre la neblina de tonos sepia y grueso blanco y negro.
Cuando los escaparates de Ginza echan el cierre, comienza el mercado de la carne. Un mercando de exquisiteces, donde una cara bonita poco tiene que hacer si es incapaz de mantener una conversación inteligente con alguno de los adinerados empresarios o políticos que frecuentan estos exclusivos clubes de alterne.
Arte y sexo nunca habían estado tan cerca. Y es que la otra cara de Ginza, es la de meca del arte en Tokio. En sus calles, 114 galerías de arte luchan por conquistar el corazón de algún filantrópico mecenas. Perder la tarde en Ginza armado de un mapa y direcciones es una opción barata (todas las galerías son gratis) y recomendable para pulsar el arte japonés. El arte no se encuentra en bohemios barrios ni en destartaladas galerías. El arte se envuelve, se promociona y se presenta convenientemente socializado en lugares donde pueda ser comercializado. No es algo nuevo. En Madrid, la mayor concentración de galerías de arte se sitúa en la prolongación Barrio de Salamanca - Retiro. Zapatos de tacón y perfumes franceses establencen vínculos imaginarios entre cafés y galerías, mostrando la frivolídad de un comercio, el del arte, que en Ginza parece compartir locales y algo más con el de la "carne"...
Para no perderse, TOKYO ART BEAT es la mejor herramienta para estar al día sobre galerías y eventos. Un increíble site cuyo formato debería ser exportado a otras ciudades.
| Comentarios (3) |festival de mayo
Otro año más este fin de semana es el festival de la Universidad, también llamado "Gogatsusai" (五月祭). Lo de los festivales es toda una tradición en los campus japoneses, y si bien hay universidades con hasta dos festivales por año, la Universidad de Tokio como en muchas otras cosas, es una excepción. Sólo un festival y a finales de mayo, cuando lo habitual es que este tipo de eventos se celebren al inicio o al final del curso escolar.
El festival es como una gran verbena en la que muchos estudiantes toman parte, ya sea a través de clubes o asociaciones, o bien simplemente como espectadores de alguno de los conciertos o actividades que se desarrollan durante estos dos días.
Si otros años siempre he vivido el festival "tras la barrera", contagiado por la apatía que demuestran mis compañeros de laboratorio por este tipo de ociosos eventos, esta vez ha sido diferente. El hacerme miembro del club de fotografía de la universidad fue todo un acierto, y no sólo por el hecho de tener acceso a una ampliadora en condiciones, sino por poder sentirme un poco más arropado e inmerso en el ambiente universitario. He conocido a otros estudiantes a través de este club, que me han demostrado que los insulsos estudiantes de mi laboratorio son sólo los prototípicos estudiantes "todai", pero que por supuesto también hay gente normal.

Nuestra aportación al festival será una exposición fotográfica (como no podía ser menos), que hemos montado en el hall de la Facultad de Económicas. Ha sido una tarde de cargar con andamios, montar paneles y estructuras, para finalmente colocar las fotos preparadas y reveladas con mimo en el saturado cuarto oscuro de estas últimas semanas. El resultado: Una heterogéna colección de estilos y técnicas en unas fotos que sin ser excepcionales, son interesantes e incluso románticas por el hecho de que una panda de locos en plena era digital, sigamos agarrandonos a nuestras viejas réflex, ácidos olores, y horas perdidas en la rojiza oscuridad de un pequeño cuarto apenas ventilado, sólo por intentar plasmar en papel un momento de belleza robado a la realidad.
| Comentarios (5) |psionic distortion

Moriyama - Shinjuku - Araki

Probablemente los dos fotógrafos japoneses con mayor reconocimiento internacional sean Daido Moriyama y Nobuyoshi Araki, dos personalidades casi opuestas, que han sabido crear un inequívoco estilo propio que todavía tiene mucho que decir. Aunque su estilo lleve presente desde los 60.

Una exposición en el "Tokyo Opera City Art Gallery" ha conseguido reunirles bajo un denominador común: Shinjuku. Un microcosmos en pleno Tokio. Crisol de tendencias, vicios, glorias y perversiones. O esencia de una "definida" sociedad japonesa, a la que tanto se intenta etiquetar. Un paseo por Shinjuku y habrás visto todas las caras de Japón. Volverás a verlas, en diferentes lugares y a diferentes escalas, pero siempre la esencia germinal será la misma. Sin embargo, no creas poder abarcar la inmensidad de una cultura con una sola mirada. Shinjuku es más que una enorme colmena de celdas en frágil equilibrio, es un hervidero humano que como la vida, está en cambio continuo. Por eso lo que se ve hoy, mañana con probabilidad habrá desaparecido.
Así es la sociedad japonesa, como una foto de Moriyama. Fotos borrosas (bure) y desenfocadas (boke), que parecen esquivar la mirada inquisitiva de un espectador ávido de detalles. Craso error. Las fotos de Moriyama parecen sugerir más que mostrar, como si de se tratasen de recuerdos atrapados en una nebulosa temporal, descoloridos y vahídos de los detalles vívidos con los que una vez fueron almacenados. Así es la vida, y así es Shinjuku. Una amalgama de gentes y edificios, en donde Moriyama lleva leyendo los sueños de una sociedad en los nudos de huesudas estructuras de hormigón, como si del protagonista de "Hard-boiled Wonderland..." se tratara.

Las fotos de Araki son de una claridad cegadora. Los detalles nos son mostrados en toda su crudeza, rezumando un sexo sucio en medio de un blanco y negro de una pulcritud casi virginal. Los retratos de Araki provienen de los desheredados habitantes de los bajos fondos de Shinjuku. Lugares proscritos inexistentes en la conciencia colectiva japonesa, aunque fulgurantes luces de neón proyectan sombras enfermizas en el frágil envoltorio moral de esta consciencia. Sin embargo las fotos de Araki son un espejo de nuestras propia bajeza humana; los rostros anónimos de cuerpos desnudos nos son familiares. Sus extrañas posturas sado no invitan al deseo, sino a meditar sobre el tránsito de una vida que deja su impronta en la imperfección de unos cuerpos marchitos, lejanos a esas construcciones corporales de las revistas de moda.

La exposición no sólo se nutre del dilatado trabajo de campo que han venido haciendo estos antropólogos de las entrañas humanas en Shinjuku durante largos años. También propone un experimento singular: Reunir a estos dos colosos en el mismo espacio-tiempo de Shinjuku, y dejarles vagar algo más de una hora con una cámara en la mano. El resultado es una mirada al Japón de hoy en día, sin una pizca de innovación. Como si la potencia creativa de estos dos fotógrafos se diluyese en los yenes de un jugoso trabajo de encargo, donde sus nombres figuran en grandes letras de bajorrelieve. El paseo cámara en mano es mostrado en tres videos, que no hacen más que confirmar lo que se temía: una carrera a contrarreloj por las calles de Shinjuku tirando fotos sin parar, con la esperanza de encontrar una aguja entre tanta paja. Al final, Moriyama resuelve la papeleta del encargo con cierta sobriedad, gracias a su esmerado trabajo de laboratorio. Mientras que Araki, sólo pone la firma en unas fotos de colores "lomográficos".
| Comentarios (2) |MOMA
Durante las vacaciones me acerqué a Roppongi Hills, una megacomplejo en el barrio de extranjeros de Tokio, formado por un feo rascacielos, dos torres de pisos de lujo, un estudio de televisión, varios centros comerciales adosados y unos multicines. Todo construido por un tal Minoru Mori, dueño de una constructura y de varias empresas, ególatra autoerigido en una versión japonesa de Rockefeller.
Para lavar la cara de este proyecto capitalista, y demostrar la filantropía cultural de estos nuevos ricos en la línea de la saga Rockefeller, entre tantas tiendas de lujo han añadido también un museo y una sala de exposiciones.
En el llamado "Mori Art Museum", ví una exposición bastante interesante, llamada "MoMA. Modern Means: Continuity and Change in Art, 1880 to the Present". Gracias a los fondos del prestigioso "Museum of Modern Art" de Nueva York (MoMA para los amigos), se ha podido montar esta exposición que indaga en las tendencias y préstamos entre el arte moderno y contemporáneo.

La colección estaba dividida en 4 espacios: Primal, Reductive, Commonplace y Mutable, que hacían referencia al tema de inspiración de las distintas obras de arte. Realmente, todos los grandes tenían su hueco: Gaugin, GUimard, Munch, Matisse, Picasso, Kooning, Bacon, Schiele, Mondrian, Kandinsky, Klein, Lichtenstein, Warhol, Man Ray, Tanguy, Magritte, Miró... Y muchísimos más que me dejo. En suma, una exposición excelente para ver las tendencias que se han seguido durante el siglo pasado, no sólo en pintura, sino también en escultura, fotografía, videoarte y diseño de objetos de consumo como las sillas Frank Lloyd Wright entre otras.
Por poner un ejemplo útil, en la exposición observé la evolución de un Miró que jugando con lo mismos colores básicos de Piet Mondrain, dió un giro a la geometría de este último para fundirlo todo en una curva continua.
Lo único que puede achacarse a esta exposición es que la mayoría de las obras, aún pertenecientes a grandes artistas, son obras menores o de sus primeras épocas, por lo que la evolución que pretende mostrar la exposición está un tanto sesgada. El otro gran pero fue el poner una pantalla de metacrilato protegiendo uno de los famosos "azules" de Yves Klein. ¿Como apreciar el azul intenso del lienzo con el reflejo molesto del plástico?.
Y una ausencia en mi opinión importantísima: Daaaalí (leáse con acento del Ampurdá estilo "Els Joglars"). Siendo como es el centenario "Dalí", esta ausencia se hace doblemente incomprensible.
FOTO: Un grato y sorprendente descubrimiento. Edward Munch en "The Kiss IV" mostrando su desconocido lado romántico.
| Comentarios (0) |Muerte de un miliciano
Al final pude cogerme unos días de vacaciones, y aproveché para hacer un pequeño viaje a la provincia de Tochigi, y también para reencontrarme con la cultura.
Una de las ventajas de vivir en una gran ciudad cosmopolita como Tokio, es la gran oferta cultural disponible. En el campo se vive muy bien, pero creo que en 6 meses me aburriría del contacto con la naturaleza, y me moriría por visitar un museo o una galería de arte.
Una de las exposiciones que visité, fue la Robert Capa en el Tokyo Metropolitan Museum of Photography, titulada "Robert Capa´s Unknow World. 50 years after his tragic dead". La exposición giraba en torno a las famosas fotografías tomadas por Capa durante la Guerra Civil española, complementada con algunas fotos de la Guerra de Indochina, de su breve estancia en Japón y de otras tomadas cuando cubría unas elecciones en Francia antes de ir a España.
Sobre las fotos de la Guerra Civil, simplemente fue una breve muestra de las fotos más representativas, que además ya tuve ocasión de verlas incluidas en la gran exhibición "Robert Capa: Cara a cara" del MNCARS. No voy a decir nada que no se haya escrito ya sobre estás increíbles fotografías de la cruda realidad republicana.

Respecto a las demás, me llamaron mucho la atención las tomadas en Japón. Capa hizo escala antes de desplazarse a Indochina, donde finalmente moriría en acto de servicio. Durante las dos semanas que pasó en Japón, las autoridades japonesas le llevaron por los sitios más representativos de Tokio, Osaka , Kioto, Nara, etc, además de a una boda tradicional japonesa y a un par de festivales tradicionales. Parecía que en pleno periodo de posguerra, los japoneses querían mostrar al mundo la cara más amable de Japón, de la mano de un reputado fotógrafo. Dede luego, una gran estrategia turística, aunque las fotos no son gran cosa: típicas de viaje de placer, que por supuesto ocupan un lugar anecdótico en la obra de Capa. Sin embargo, lo mejor de esta parte fue las fotos que le hicieron a Capa los fotógrafos japoneses del periódico Mainichi Shinbun. Muestran a un Capa tomando fotos perfectamente trajeado, y con una pequeña cámara guardada en un estuche de cuero. Parecía más un turista de clase alta, que el aguerrido hombre que retrató algunos de los más sangrientos conflictos de nuestra historia reciente.
Otro mito roto por la cotidianidad.
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