« Octubre 2006 | Inicio | Diciembre 2006 »
Sendai Mediatheque
La Mediatheque de Sendai, del arquitecto Ito Toyo es uno de esos edificios singulares construidos para dar identidad a ciudades con necesidad de algún atractivo monumental. Sin emabrgo, es este un edificio cuya singularidad no reside en unas formas caprichosas destnadas a llamar la atención, sino en su perfecta inclusión con el medio que le rodea. Enclavada en un espacioso bulevar de altos árboles, se podría pasar junto a su lado sin percatarse de su singularidad, que por otro lado sólo es percibible una vez que se entra. Desde fuera, las grandes vértebras que atraviesan a la vez que sustentan las diáfanas plantas del edificio, se confunden entre el cristal con estructuras arbóreas cuyos troncos parecen sujetar ramas de acero y hormigón. En perspectiva, el espacio translúcido del edifico contribuye a crear una sensación de profundidad que combinada con los árboles del bulevar, crea el efecto de un bosque en donde el límite entre la parte órganica e inórganica se hace difícil de precisar.
Una vez dentro de este edificio multiuso dedicado a la cultura, sorprende la amplitud de espacios y una luminosidad natural que fluye como si no hubiera cristales ni paredes que la detuvieran. Las vértebras se utilzan como espacios distribuidores entre las plantas que albergan ascensores o escaleras y que comunican con el exterior del edificio, dando la sensación de que es por estos espacios helicoidales por donde la luz se filtra.
fotos_
Sendai Mediatheque, Japón. 2006
Canon AE-1 Program. Film Fuji Neopan 1600. Objetivo 35-70mm







| Comentarios (0) | TrackBacks (1) |
art capturing
De Sugimoto Hiroshi tengo pendiente el escribir un biopic en castellano en condiciones que haga justicia a este fotógrafo que pese a ser premio PHotoEspaña 2006, sigue siendo un gran desconocido en España e incluso en Japón, en donde el reconocimiento popular finalmente le llegó con la retrospectiva dedicada a su figura hace algo más de un año en el Mori Art Museum. Mientras encuentro el tiempo necesario para la realización de este filantrópico trabajo de divulgación de uno de mis fotógrafos favoritos, un pequeño e indigesto aperitivo del último trabajo de este fotógrafo.

Bajo el título "Art Capturing", la galería Koyanagi en Ginza alberga el que es el último trabajo de Sugimoto. Desconozco los detalles de esta exhibición, ya que ni en la propia galería pude encontrar algún folleto que explicase los motivos de las fotografías -explicaciones que en los trabajos de Sugimoto son tan importantes como la obra en sí-, y tampoco he podido encontrar referencia alguna en las revistas que hojeo habitualmente. Sin embargo, mi imrpesión es la de que esta serie carece de la originalidad y al belleza de sus fotografías, y aunque conservan perceptiblemente la huella de Sugimoto, estas últimas fotografías son un autoplagio usando dos principios ya anteriormente expuestos. En concreto, el de los edificios en un blanco y negro desenfocado y grisaceo de la serie "Architecture (1997-2002)", y el de la búsqueda de la belleza geométrica de planos y sombras de la serie "Colors of shadow (2004-2005)". El resultado es una reiteración de lo que algunos llamarán estilo Sugimoto, pero que carece de la fuerza del resto de sus series. Un trabajo de compromiso quizás, que espero que no sea sintomático del agotamiento creativo de este gran fotógrafo.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |charco

"Charco", Tokio, Japón. 2006
Canon AE-1 Program. Film Kodachrome 64 Professional. Objetivo 35mm
aidoru
"Idol-singer. She is a personality-construct, a congeries of software agents, the creation of information-designers. She is akin to what I believe they call a 'synthespian,' in Hollywood."
William Gibson - "Idoru"
El de la modelo o actriz de turno posando con trajes de época o futuristas ropas en revistas de moda, como reclamo de originalidad no es algo nuevo. Son en estas sesiones cuando la imaginación del director artístico y la del fotógrafo vuelan libremente, y las modelos asisten a un divertido carnaval en torno a su persona, que ofrecerá una variada colección de fotos no habituales para delicia de los fans, y para prejucio de los diseñadores que no verán sus ropas publicitadas. El objetivo de este tipo de reportajes es ofrecer un resquició para justificar la moda como una disciplina artístiica, que en contadísimas ocasiones es capaz de liberarse del pulso del marketing.
Pero cuando son revistas de arte las que ofrecen este tipo de reportajes, hay algo que no termina de encajar. A veces son loables propuestas, como la que inaguró la sección moda y arte de la revista Artit, que de la mano del diseñador Tsumura Kosuke (cada vez menos diseñador y más curator) y de la hace un par de décadas prestigiosa modelo Yamaguchi Sayoko (ahora artista multimedia), intentaron dar un trasfondo teórico sobre la necesidad de este tipo de iniciativas. Poco tiempo después la sección degeneró en un escaparate de famosillas de postín con nula experiencia en pasarelas de categoría (aidoru), que veían su inclusión en una revista de arte la posibilidad de demostrar al mundo sus elevedas capacidades artísticas o sus interesantísimas opiniones sobre el arte, quedando al final en evidencia, e incluso indirectamente insultando al conciencudo artista de turno, que al menos se podría reír a carcajadas por las tópicas frases de esas modelos que en sus ratos libres pintan, escriben poesía, e incluso leen leen libros (!). Como lo oyen. Al final, la presencia de estas aidoru es la misma que la de las señoritas de interviú o del jueves, la de servir como reclamo para un puñado de masculinos compradores que poco le interesan todo lo que no sea contenido visual y atractivo.

El Museo de Arte de Yokohama, se ve que falto de ideas o buenas exhibiciones, ha pensado que el reclamo de las aidoru le reportarán beneficios, o al menos, visitantes deseosos de visitar una sucursal de Akihabara en Yokohama. La idea gira en torno a que las aidoru no son un producto de consumo, sino que piensan por si solas, son capaces de crear tendencias de moda por si mismas, y además, son arte. Sobran las palabras, pero antes de ver esta exposión de insulsas aidoru japonesas y demás caracteres femeninos de manga, recomiendo un vistazo al calendario Pirelli, que tiene más chicha y más arte.
