« Mayo 2006 | Inicio | Julio 2006 »
transeúnte

"Transeúnte", Shibuya, Japón. 2005
Canon T-90. Film Kodak Ektachrome P1600 Professional. Objetivo 50mm
provia 400X
Afortunadamente el mercado digital todavía no ha podido con el analógico, y aunque con cuentagotas, nuevos productos van saliendo a la luz. El último en llegar ha sido la revisión por parte de Fujifilm de su película color reversible de ISO 400 de la línea Provia, y la salida al mercado de un nuevo film llamado Fujichrome Provia 400X Professional. Aparte de añadir una "X" al nombre, varias mejoras hablan de una mejor saturación del color para conseguir colores brillantes similares a los conseguidos con el Provia100F, además de un grano más fino que el Provia 400F, aunque desconozco si este último terminará por desaparecer. De momento, este nuevo film se añade a la gama de Fujifilm de películas color reversibles a ISO 400, junto a las películas Provia 400F y Trebi 400, en claro liderazgo en un segmento de películas donde el único competidor es Kodak con sus film Ektachrome 400X y Elite Chrome 400.

Personalmente, la saturación de color de los Provia no termina de gustarme, aunque tengo un stock caducado de Provia 400F con el que consigo colores más azulados y apagados similares a los del Ektachrome 400X, aunque con un grano más bonito.
| Comentarios (0) | TrackBacks (0) |oden

"Oden", Nakasu, Fukuoka, Japón. 2006
Canon EOS-5. Film Fuji Neopan 1600. Objetivo 28-70mm
Michael Kenna
Hace tiempo que hablé sobre Michael Kenna a propósito de leer una entrevista suya en el +81, y por fin he podido ver su obra en persona y por duplicado, por una feliz coincidencia que ha hecho que coincidan en Tokio dos exposiciones suyas paralelas, una en el Tokyo Metropolitan Museum of Photography que reúne todas sus fotografías realizadas en Japón bajo el epígrafe "Conversaciones con la tierra", y una heterogénea retrospectiva de 35 fotografías en la galería Zeit-Foto Salon.

Leyendo un artículo de Mike Johnston en el último número de "Black & White Photography" titulado "In praise of captions", vi clara la diferencia a propósito de la comparación de Michael Kenna con Sugimoto Hiroshi. Los artículos de Johnston en esta seria revista británica, responden al estereotipo del norteaméricano heterodoxo y superficial, que produce opiniones polémicas a la búsqueda de una confrontación que siempre genera debate y reafirmación de tus propios ideales. Dice Johnston que de la serie de Sugimoto "Seascapes" (paisajes marítimos), "what makes them interesting -valid, one might even said- are the titles telling which of the world´s oceans is pictured and from where. Como si la gama cromática de grises reflejada por cada océano o la minimalista composición que invita a la meditación, no tuvieran ningún significado. Convertida para Johnston la fotografía en un mero registro documental, pone como ejemplo una banal fotografía de un árbol tomada por el mismo, para a posteriori cargarla de significado por medio de un oscuro acontecimiento histórico de la guerra civil norteamericana. De unas fotografías tan planas como las de Johnston no puede esperarse otra cosa que un pie de foto lo suficiente descriptivo que compense el tiempo gastado en ver esa foto. Pero en contraposición a las fotografías de Sugimoto Hiroshi -bellas obras cargadas de significado-, las fotografías de Kenna destilan simplemente una belleza basada en la simplicidad de solitarios paisajes, en donde la localización escrita en la etiqueta, es sólo un impreciso lugar situado en una tierra de sueños que nos es familiar. En la serie de Kenna "Tree Portrait Study", los árboles aparecen suspendidos en la neblina de un paisaje nevado, solitarios y aislados, ocupando un espacio en plena armonía con ese vacío necesario de las pinturas Zen. En la emoción de la contemplación, la geografía nos es indiferente, y sólo nuestros propios referentes son válidos para "entender" el inexistente significante de una obra de arte. En mi caso, las obras de Kenna encajan con esa melancolía del trazo zen de Hasegawa Tohaku; y en sus paisajes invernales, creo entrever esa tierra del fin del mundo descrita por Murakami Haruki en "Hard-bolied wonderland and the end of the world". Una belleza tan típicamente japonesa, que hasta resulta paradójico que haya tenido que ser la mirada de un extranjero la única capaz de descifrar la historia de estos milenarios paisajes en modernas visiones zen.

Michael Kenna - Tree Portrait, Study 5, Wakoto, Hokkaido, Japan, 2005
La exposición en el museo también ofreció la posibilidad de ver un video sobre la forma de trabajo de un Kenna con aspecto de paciente pescador, a la pesca (y valga la redundancia) de una buena fotografía. Entre sus aparejos, una pesada Hasselblad 500 acompañada de un no menos pesado trípode, y una pequeña silla plegable para hacer más llevadero el prolongado tiempo de exposición requerido para sus fotografías. Un tiempo que según explicaba él mismo, es necesario para meditar y establecer una relación con el entorno, a la búsqueda de esas fisuras de belleza encontradas en la naturaleza, que sólo se ofrecen cuando se está largo tiempo contemplando en solitario, un paisaje que a primera vista no ofrece ningún aliciente. Pero es en esa lenta "quemazón" del negativo, de velocidad más lenta a la del ojo humano, cuando se registrarán esos matices captados siglos atrás por la mente entrenada de unos monjes zen, que pensaban a una velocidad diferente a la del resto.
| Comentarios (2) | TrackBacks (1) |tower house
Paseando por Aoyama me topé con una pequeña y compacta torre de hormigón, que pese a su tamaño sobresalía del resto de modernos edificios gracias a su marcado carácter de monumento atemporal. Encuadrado el edificio en mi cámara, fue cuando percibí que ese edificio ya lo había visto antes. Un impreciso recuerdo que no volvió hasta que no revelé el carrete, y de nuevo ante la familiaridad del edificio, me decidí a buscar entre mis libros y revistas. La búsqueda no duró demasiado y confirmó que efectivamente ya lo había visto: Era el edificio #85 de la lista de 100 edificios modernistas realizada por DOCOMOMO y publicada por "Casa Brutus".

El edificio fue diseñado por Azuma Takamitsu como su vivienda personal en 1966, y aún hoy es un ejemplo de aprovechamiento del espacio y lugar de visita obligada para estudiantes de arquitectura. Con motivo de los Juegos Olímpicos, el gobierno metropolitano llevó a cabo un ambicioso plan de reformas urbanas que incluía el ensanchamiento de algunas de las principales vías urbanas. La expropiación de terreno y la pavimentación de nuevas vías con aceras dejó muchas propiedades reducidas a la mitad, y sin casi ningún aprovechamiento posible. La parcela comprada por un jóven Azuma de 32 años contaba con apenas 20 m², que gracias a su aprovechamiento vertical supo convertir en unos muy funcionales 65 m² habitables.

Por aquel entonces Azuma estaba embarcado en la farónica construcción de la parte oeste de la estación de Shinjuku, lo que se ha visto como un indicador de como la racionalización de un espacio unifamiliar podía extrapolarse a la gestión de grandes espacios, sin perder funcionalidad en el trasvase. Cuando las dos obras terminaron, Azuma dejó su trabajo en Sakakura Associates Architecs and Engineers para establecerse por cuenta propia en el sótano de su recién construida casa. Más adelante mudó su floreciente estudio a los famosos y cercanos Harajuku Central Aparment, lugar que por aquel entonces acogía lo más puntero del diseño japonés como las oficinas de los fotógrafos Asai Shimpei y Kurigami Kazumi, o del ilustrador Uno Akira entre otro. Sin embargo, este singular edificio construido apenas ocho años antes que el de Azuma, fue demolido en 1996 para acoger ese mastodónico complejo comercial que hoy aloja a GAP, en la esquina Meiji - Omotesando Dori. Un destino que probablemente también verá la Tower House cuando un octagenario Azuma se vea incapaz de subir las escaleras, y tenga que dejar una casa ahora sólo habitada por él, y por una sonriente esposa que recibe paciente a los numerosos grupos que aún hoy visitan la casa.
| Comentarios (1) | TrackBacks (0) |reparto

"Reparto", Yanaka, Tokio, Japón. 2005
Canon AE-1 Program. Film Kodak T-Max 400 forzado 800. Objetivo 50 mm
