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watari
Ciudades encontradas en sueños. Así de rotundo es el título de la exposición sobre fotografía en el Museo de Arte contemporáneo Watari, situado en pleno corazón de Aoyama. O al menos bajo ese título se esconde la excusa perecta para mostrar los fondos fotográficos del museo, y aglutinar la obra de varios artistas en torno a su percepción de las ciudades. A priori, la lista de artistas exhibidos impresiona: August Sander, Man Ray, Rene Magritte, Robert Frank, Allen Ginsberg, Andy Warhol, Keith Haring... Por citar algunos de entre una multitud de artistas cuya presencia se reduce a un puñado de obras, muchas de las cuales no tienen mucho valor sino fuera por la firma que acompaña.
Afortunadamente, la exposición me permitió descubrir la obra de un fotógrafo, cuyo uso del blanco y negro y la distancia al fotografiar me resultó de una familiaridad que me atrapó por completo. Ya hablaré largo y tendido cuando termine de empaparme de las fotografías de Robert Frank.
"Teardrops", New Jersey, 1955 - Robert FrankEl otro descubrimiento de la tarde fueron las fotografías de Allen Ginsberg, y los pies de foto manuscritos por él mismo, en donde se entreve su buen hacer como escritor y su particular mirada de personas y objetos. En particular me quedó con la exuberante naturaleza atrapada en una barriada de Nueva York, y de una serie de fotografías tomadas, casualmente, con Robert Frank. Mención también merecen las pequeñas historias contadas a base de fotos por Duane Michals, o la decepción por la floja selección de Man Ray.
Ciudades capturadas por diferentes miradas en diferentes épocas, expuestas con mimo en un pequeño museo de particular encanto, y con quizás una de las librerías con una mejor selección en libros de fotografía que he visto en Tokio hasta ahora. Atrapado por las miradas ajenas, perdí el resto de la tarde deambulando por los alrededores de Aoyama, y sirviéndome de mi vieja Canon como ese otro ojo ajeno, acabé gastando fotos en una irreal comuna de edificios de los que ya documentaré en otra ocasión, antes espero de su segura demolición. Feliz descubrimiento.
| Comentarios (1) | TrackBacks (0) |Wakagi Shingo
Wakagi Shingo empezó a la edad de trece años a tomar retratos de su abuelo. Ese primer inocente acto de tomar una foto a su abuelo en uno de sus paseos, se convirtió primero en un juego, y luego en la excusa perfecta por la que compartir horas y horas de charlas, en donde un joven Shingo aprehendería sin duda algo de la experiencia de su abuelo. Ese primer pasatiempo terminaría por marcar la carrera de Shingo, que como no podía ser de otra forma acabaría como fotógrafo. Tras abrirse camino en el difícil mundo de la fotografía comercial, Shingo dió un cambió a su orientación y decidió emepezar proyectos más artísticos. Fue un volver al principio, y un reencuentro de nuevo con su abuelo.

La colección de retratos de su abuelo, cargados de un respeto y una impronta de clásicos fotógrafos japoneses, fue editada por él mismo a través de una editorial creada para tal fin: Yountree press. Un árbol joven (若木 / Wakagi / Youngtree) que afortunadamente siguió creciendo, editando nuevos libros, e incluso una pequeña revista de fotografía documental de calidad un tanto desigual.
La última rama de este ya no tan jóven árbol saldrá el próximo año, bajo la división de Yountree Films. Bajo el nombre de 星影のワルツ ("Un Waltz a la luz de las estrellas"), se anuncia lo que será una película de un fotógrafo para fotógrafos, en torno, otra vez, a el ya famoso abuelo Takuji. Un hermoso homenaje que espero ver con impaciencia.
| Comentarios (1) | TrackBacks (0) |descascarillado

Puerta en Kitano-cho, Kobe, Japón. 2006
Canon EOS-5. Film Ilford PanF plus 50. Objetivo 28-70mm
playa
Una nueva galería de fotos en el portafolio, resultado de aquel safari fotográfico que resultó no ser para tanto. Sólo usé tres carretes, y en su mayoría para fotografías de corte turístico totalmente prescindibles.
Las playas de Okinawa en los contrastes entre el cristalino mar azul y sus arenas brillantes lavadas por la erosión, encierran un aviso de muerte contrapuesto a la exuberancia vegetal de los alrededores. La detenida observación de la arena revelará un cementerio descompuesto de infinidad de moluscos, reducidos muchos a pequeñas partículas de un blanco cenizo. Un microscópico espectáculo de muerte reposando bajo la helada belleza del paisaje.
Sostenido por los cadáveres calcificados, me vinieron a la memoria fragmentos de esa excelente película de Terrence Malick, "La delgada línea roja": Una reflexión sobre la tragedia de la Guerra del Pacífico, que tiñó de rojo idílicos paisajes que bien podrían ser los mismos en donde me encontraba. Una sensación que sin embargo no experimenté en las reconstruidas playas turísticas de Guam, lo que dice mucho del misticismo que todavía puede respirarse en unas playas, donde no es difícil encontrar símbolos y amuletos sintoistas dispuestos para aplacar a los espíritus errantes.
contact sheet
Esto del asocianismo entre artistas sirve para dignificar a unos y dar publicidad a otros, aunque la realidad sea que detrás de estos grandes hombres no haya más que las sombras de unos nombres que por si solos pretenden sostener vacuos trabajos. Es el caso de la enésima y mediocre incursión en el mundo de la moda de Moriyama Daido, esta vez de la mano de un padrino de lujo: Issey Miyake.

Las escasas fotografías de Moriyama que se pueden observar en la famosa tienda de Roppongi Hills "Issey Miyake by Naoki Takizawa", no se corresponden con la exagerada publicidad que han recibido. Fotografías de encargo sin fuerza, sin originalidad, y sin ni siquiera el estilo sucio de Moriyama. Como si este hubiese delegado el trabajo en un asistente con ojeras y poco tiempo libre.
Al menos la exhibición es gratis, y pasarse por la tienda puede ser la excusa perfecta para perder una tarde en el Tsutaya-Starbucks de la esquina, que precisamente se encuentra estos días en la celebración de su tercer aniversario.
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