caja tonta
Desde hace casi dos años, las campañas de publicidad del televisor de plasma Aquos de Sharp, llaman la atención no por su su estilizada composición (que también), sino por su esfuerzo integrador de un aparato tan voluminoso en los hogares japoneses. O al menos eso se desprende de unos anuncios que siempre siguen la misma temática: Un edificio arquitectónicamente singular, una cuidada fotografía, y una vieja gloria en kimono.

Tradición frente a modernidad es el gastado eslógan que se desprende de unos anuncios que parecen querer enseñarnos que la fusión entre espacios estéticos tan alejados puede lograrse. Craso error. Porque si hay algo que precisamente sorprende, es la desproporción entre el gigante televisor de plasma y el espacio que le rodea. Como si hubiese un elemento ajeno que perturbarse la belleza de unos paisajes empequeñecidos por el gran agujero que es el LCD negro de la pantalla.

Y si pese a los esfuerzos integradores de la publicidad, la diferencia se hace tan claramente perceptible, su extrapolación a un casa japonesa de verdad (y no de anuncio) puede ser un atentado estético en toda regla. El ambiente social influye en el desarrollo tecnológico, y Japón en este sentido no es una excepción. La razón por la que en Japón se invertía en televisores en alta definición, mientras que en Estados Unidos la tecnología pasaba por enormes televisores es bien simple: una cuestión de espacio. Las casas japonesas son ratoneras en comparación con las enormes mansiones de los suburbios estadounidenses, lo que se refleja en el tamaño de la habitación en donde se ve la televisión. Un estudio demostró que la distancia desde la que se veía el televisor en estados unidos era mucho mayor que la de Japón, simplemente por una cuestión de proporción en cuanto al tamaño del salón de casa. Por tanto, una televisión de alta definición poco sentido tendría en Estados Unidos, cuando el cambio sería casi imperceptible desde la distancia a la que se ve la televisión, mientras que en Japón la alta definición si que sería justamente apreciada.

Ahora bien, alta definición en un enorme televisor de plasma es algo que sencillamente no "cabe" en la sociedad japonesa. Y mucho menos en una idílica habitación de tatami como quiere hacernos creer Sharp.

Pienso que el mayor avance tecnológico posible es que sea imperceptible y se confunda con el medio que nos rodea. Y si es inevitable que el aparato sea visible, al menos esconderlo o hacerlo pasar por algún objeto de diseño. O lo que es lo mismo, recuperar los principios de la Bauhaus, para conseguir la tan buscada reconciliación entre funcionalidad y belleza.

Los quebraderos de cabeza de Tanizaki Junichiro por adaptar a una casa tradicional japonesa avances como un ventilador o una lámpara -reflejados en su famoso "Elogio de la sombra"de principios del siglo pasado-, no serían nada si hubiese sabido del cambio que supondría la llegada de la televisión. De golpe, un enorme aparato invadió el limitado espacio contenido en cuatro tatami y medio (yojôhan), rompiendo toda la disposición jerárquica de una familia que hasta entonces giraba en torno al kotatsu (mesa camilla), cediéndole a la televisión el papel de un convidado de lujo al que todos prestaban atención.

Con el tiempo, la televisión terminó por salir del inhóspito tatami, para adaptarse entre las librerías de una habitación de estilo occidental, y más recientemente, camuflada bajo el cromado de algún portátil de última generación. Y es que en una habitación de tatami, sólo el tokonoma tiene el privilegio de destacar. Un principio que parece haber sido olvidado, o supeditado a una fiebre tecnológica que en mi opinión, nunca podrá ofrecer la belleza de un pequeño y cuidado jardín, visto tras los shoji de una desnuda y cálida habitación de tatami.

Referencias
"Elogio de la sombra". Junichiro Tanizaki. Editorial Siruela, 1994
"Do Android Crows Fly Over the Skies of an Electronic Tokyo? - The Interactive Urban Landscape of Japan". Akira Suzuki. AA publications, 2001
(La fotografía en blanco y negro pertenece a esta última referencia)

Siemrpe pasa que la tecnologia al final se compra por la estetica y no por la necesidad. Puedo decir con conocimiento de causa que los televisores de tecnologia LCD/plasma estan copando el mercado, dejando a los tradicionales tubos arrinconados como aparatos dignos de un museo. El problema radica en que si antes tenia un 40% de mercado, al menos la mitad de ellos eran de buena calidad. Ahora ocupan mas del 60% de la venta de TV, pero ha bajado la calidad en general. La gente sigue queriendo gastarse lo que cuesta un tubo, pero obtener un LCD, que por supuesto es mas estetico. Sobre las ventajas de unos y otros prefiero no hablar, no seria justo quitar la ilusion a la gente que lo tienen en mente para navidades. Por cierto, muy bonito ese Sharp...tienen las salitas japonesas al menos 5 metros de largo?
Publicado por: Jose A | Diciembre 2, 2005 04:45 AM