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isole
En uno de los capítulos de "Caro Diario", Moretti emprende un viaje por las pequeñas islas en torno a Sicilia. Islas que tienen un carácter propio, y que se nos descubren como pequeñas y aisladas comunidades unidas por pesados y medio vacíos barcos.

El peñon de FudejimaSin el tiempo disponible para emprender semejante viaje, aproveché dos días de puente para visitar la mayor de de las islas cercanas a Tokio: Oshima. Llamadas Islas de Tokio o islas de Izu, lo cierto es que este archipiélago de once islas volcánicas pertenecen al gobierno metropolitano de Tokio. Y así Oshima es considerada un barrio más dentro del distrito de Shinagawa, a algo más de cuatro horas en barco de la capital. Sin embargo, la influencia de la metrópoli acaba en la tipografía de las señales. El resto es una zona campestre, que bien podría estar situada en las profundidades del inaka (campo) japonés. Viejos caminos, abundante vegetación y descomunales bichos pueblan una isla donde los grandes complejos hoteleros brillan por su ausencia, y el hospedaje es monopolizado por trabajadores ancianos que alquilan desde habitaciones (minshuku) hasta "casas rurales". Una isla que vive de un turismo tratado con recelo, como lo demuestra la práctica ausencia de playas con arena, restaurantes y bares. Sin embargo, la isla esconde un maravilloso tesoro en sus costas: Un cristalino mar azul frecuentado por amantes del submarinismo y la pesca, donde incluso con unas pequeñas gafas de buceo y sin apenas alejarse de la costa, es posible admirar parte de la riqueza de sus aguas. O incluso degustarla en algunos de los supermercados provistos de fresquísimos peces y mariscos.
Una vacía tienda de souvenirs cerca del volcán MiharaLa isla está presidida por el pequeño y activo volcán Mihara. Y si en la isla de Estrómboli, el agrimensor le decía a Moretti que la presencia intimidadora del volcán volvía a la gente desconfiada, en Oshima el volcán quizás explique porqué la isla no se ha convertido en la válvula de escape para los estresados habitantes de Tokio, y sean las sucias playas de Enoshima y Chiba las elegidas para "dominguear" y combatir los calores del verano.
Un autobús abandonado comido por la vegetación y el óxido
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| Comentarios (3) |Jomon vs Yayoi
Curiosa la ocurrencia del Museo Nacional de Ciencia para publicitar una exposición sobre los periodos prehistóricos japoneses de Jomon y Yayoi. Espero que así atraigan al público joven a los museos.

syabi
De visita en el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio.
uno. Hay una tendencia en el fotoperiodismo reciente que busca revolver las entrañas del espectador, función para la que no faltan masacres y guerras internacionales, muy del gusto de esos fotógrafos de la carnaza sin pudores. No son ellos los culpables, sino los directores de las agencias que piensan que con mostrar una realidad cercana al gore, es ya suficiente para tener una buena foto. O al menos asi piensa el jurado del World Press Photo de este año, al premiar a una serie de fotografías que deberían formar parte de una galería de los horrores. Aunque se pueden ver a los premiados a través de internet, impresiona más ver las fotografías en gran formato. Y aunque su contemplación puede revolver el estómago de más de uno, creo que el público japonés debería de estar obligado a ver estas fotos denuncia. La parcialidad de los medios japoneses es tal, que atendiendo a su versión, en Irak ya no muere gente y los yankees han vuelto a triunfar como adalides de la justicia. No sólo eso. Siguiendo la estela puritana estadounidense, es imposible ver en los informativos japoneses alguna imágen de esas que te quitan las ganas de comer mientras se ve el informativo del mediodía. La exposición es una ración de realidad informativa, que debería de ser incluida en los menus informativos japoneses.
La cárcel de Abu Ghraib reconvertida en zoológico fotografiada por John Moore. No den de comer a los iraquíes.
dos. No todo son desgracias humanas. De entre los ganadores, me quedó con las originales fotografías de David Burnett, ganador en la categoría de deportes de acción. En su cobertura de los Juegos Olímpicos de Atenas, rompió moldes fotografiando en blanco y negro y con una técnica que produce unas fotografías donde todo parece una gran maqueta a escala. Fabuloso.
No son figuras de plástico. Son personas vistas a través del ojo mecánico de David Burnett.
tres. La otra exposición es la segunda parte de un ciclo de exposicines programadas para conmemorar la histórica exposición de 1995 sobre la historia de la fotografía japonesa a cargo de este mismo museo. Mismas fotos pero distinto tema. En esta ocasión se basa en como la fotografía ha cambiado el punto de vista de la gente. Interesante recorrido histórico de la mano de los amplios fondos del museo, que permiten una visión global de la historia de la fotografía apoyada en las visiones de los mejores fotógrafos japoneses e internacionales. De este segundo bloque dedicado al proceso creativo, me quedo con las fotografías del gran representante del pictorialismo japonés: Kurokawa Suizan. A través de un proceso de pigmentación, las fotografías de Kurokawa adquieren la textura de una pintura monocroma, como modernas revisiones del estilo pictórico zen conocido como zenga. Pinturas y fotografías parcas en detalles nacidas del paisaje natural japonés, que sugieren estados mentales propicios a la meditación. Un ejemplo es la famosa pintura de Hasegawa Tohaku que acompaña a este diario en su margen derecho.
Kurokawa Suizan, fotografía de 1906
cuatro. Lo mejor fue un hallazgo en la tienda del museo. Tres volúmenes editados por el propio museo, que recogen la historia de la fotografía en Japón, desde el más antiguo darregotipo que se conserva de 1857 hasta 1995. Bilingües en japonés/inglés y con reproducciones de calidad, lo más sorprendente fue el precio: los tres volúmenes por poco más de 8 euros.
Kawada Kikuji. Bandera japonesa perteneciente a la serie "El mapa". 1960-65.dynamite
¿Dónde está Wally Jamiroquai?




