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de lo efímero
Disfrutar de los cerezos en flor entre multitudes dista mucho de la concepción de belleza asociada a esta típica celebración japonesa. Sin embargo, la esencia de esa belleza sublime siempre perseguida puede encontrarse en cualquier estampa callejera. No descubro nada hablando de la transitoriedad asociada a los cerezos durante siglos de desarrollo estético japonés. Pero conviene hacer notar que la belleza de un cerezo no reside en sus simples flores de tonos pálidos, sino en el juego que establecen con el aire cuando se desprenden delicadamente de una ramas que son efímera morada. El espectáculo de ver caer esta lluvia de pétalos arrastrados por el viento, es algo digno de ver, incluso sentado entre miles de personas rozanado el coma etílico.

El fin de semana pasado por fin llegó la eclosión floral a Tokio. Un sábado radiante, más propio de un caluroso día de verano que de primavera, permitió que desde primeras horas de la mañana, miles de japoneses luchasen por conseguir unos metros de lona con vistas a algún cerezo. Pero lo mejor estaba por llegar. Un domingo ventoso se encargó de crear espontáneos torbellinos florales, y de alfombrar el negro asfalto con estas débiles florecillas. Al viento le siguió una lluvia que convirtió el breve asfalto orgánico en masas putrefactas de tejidos vegetales, acumulados y despreciados por los mismos que unos días antes habían loado su belleza.
Cruel destino.
Una anécdota. Quién me iba a decir que el mejor sushi que probaría en mi vida sería en un hanami en pleno parque de Ueno. Y es que quiso la casualidad que nuestros vecinos de hanami fuesen unos yakuza con familia incluida, que no dudaron en compartir con nosotros unas viandas al alcance de muy pocos. También por vez primera ví un fajo de billetes "grandes", sujeto por uno de esos horteras clips de oro y brillantes, que aparecen en las películas de mafiosos italianos residentes en Manhattan. También quiso la casualidad que finalmente el miedo nos pudiese, y tuviesemos que trasladar nuestro "campamento" a un acogedor karaoke.

El "Hanami" está bien; pero el "Yakuza mi" es lo que me gustaría hacer más a menudo. Esa gente es de lo más "curioso" que hay en Japón. Aunque cualquiera se les acerca...
Publicado por: alberto | Abril 14, 2005 10:16 PM